domingo, 21 de noviembre de 2010

CRISTIAN LÓPEZ EN EL III FESTIVAL DE POESÍA JOVEN ILEANA ESPINEL CEDEÑO


Los día 23, 24 y 25 de noviembre se dará en en la ciudad de Guayaquil, el III Festival de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño, donde poetas de varias ciudades del país intenvendrán, entre ellos Cristian López (Quito, 1985).

Su participación será el miércoles 24 de noviembre junto a poetas como: Freddy Ayala Plazarte, Ana Minga, Laura Nieves, y Andrés López.

sábado, 6 de noviembre de 2010

INVITACIÓN




II ENCUENTRO DE TALLERES, GRUPOS LITERARIOS Y ESCRITORES

JÓVENES GUSTAVO GARZÓN, ORGANIZADO POR TALLERISTAS DE LA

CASA DE LA CULTURA ECUATORIANA:





"La primera mosca entró al dormitorio cuando abrió la ventana

para que el aire de la mañana expulsara al de la noche. Salió

a comprar el periódico"

GUSTAVO GARZÓN G.



Nació el 8 de junio de 1958. Desaparecido el 9 de noviembre de 1990. Licenciado en Estadística y Banca de la Universidad Central y egresado de literatura doctoral, de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Sus trabajos literarios han aparecido en las siguientes obras: Libro de posta, Editorial El Conejo, 1983; Quito, del arrabal a la paradoja (antología), Editorial del Municipio de Quito, 1985; Coplas populares del Azuay, Editorial El Conejo y Departamento de Letras de la PUCE, 1987; Paralelo Cero, narrativa joven del Ecuador, Editorial de la Universidad Nacional Autónoma de México, 1983.

Ha sido coeditor de la revista La Mosca Zumba (1984-87) y ha escrito varios artículos en la revista La Liebre Ilustrada.



CUENTO:



LA CRISIS DEL CARACOL



Había esperado agarrada la cortina. Ahora estaba desplomada en un sillón. Ya era como la una y no asomaba Diego, su compañero, ni Enrique, quien iba estar al mando del operativo. La novela que nunca mató el tiempo yacía junto a la lámpara que no se animó a encender.



Al abrirse la puerta, Vilma fue expulsada de un sueño de esponja. Entraron casi juntos, los cuerpos abandonados en una brisa de fatiga. Cuando creyó abrazarlos, su gesto fue el último torpe manotón de alguien que se hunde definitivamente en el mar



(Tomado del libro: Brutal como el rasgar de un fósforo)











miércoles, 13 de octubre de 2010

NARRATIVA:



TE BUSCO DENTRO DEL SILENCIO

A ella


¿Qué por qué no me contestas? Se pregunta el hueso de mi sueño, será porque ahora estás dormida y deshilvanada, o qué se yo. ¿Será que mi sueño todavía no te inventa? ¿Por eso no contestas?

Me pregunto si estarás en camino al encuentro de nuestros huesos, aunque gélidos saben lo que es amar, impúberes, desprotegidos ¿Recuerdas el café que me invitaste? Ese café fue el método final para enamorarme; para tenerme en tus líneas apostróficas. Y el helado escurridizo que cayó sobre tus pechos que aun no crecían, que Dios –de mala gana- no te los daba, pero yo me los imaginaba en mis pequeñas manos.
O los poemas que te rezaba en las noches tristes de mi vida, el peluche que te di tímidamente y tú te besabas con ese negro, al que luego abandonaste ¿Lo recuerdas? Como hijos de un bolero caminábamos retomando diferentes vías; tú por el bien y yo, por el tuyo.

Y mi sueño pensando si serás virgen (aunque a estas alturas de la vida eso no importa) me pregunto, un poco rezongado, si piensas en mí todas las noches; aunque una, una sola, tan solo una; será, pero sé que duermes bien, eso es lo importante.

Y cuando creí que nos separábamos definitivamente me llamaste ¿Hola, sabes con quién hablas? Me dijiste tratando de refluir mis recuerdos. Tu voz de ensueño ¡Cómo no voy a recordarte! Claro –te dije- y las cenizas comenzaron a formar de nuevo los cuerpos que algún día se entregaron en un beso.
Aunque trates de restar importancia, de nuestros cuerpos refulge polvo entregados al amor, por eso cuando salgo a la calle, o al parque, o al cine, o al fútbol, o a nuestro pueblo de tantos recuerdos, entre toda la bazofia denominada gente ¡sí, de la multitud! Te busco, busco tu nombre, tus ojos, tu rostro; busco tus recuerdos, esos que me retrasen la hora de mi muerte, busco tus labios, el centro de tu ombligo para poder soñar.

No, tranquila, no estoy loco –en camino puede ser- solo ando como perro tras tus ojos, tus ojos de almíbar, de crema pond´s. llegar a la tumba de tu desnudez, acariciar tus pómulos, susurrar un poema de Gastón Baquero a tus oídos, luego enroscarnos en un abrazo y bailar junto a Gardel un tango de pibe barrio.

¿Pero por qué no posas tu cuerpo en mi ventana? ¿o las garúas te asechan a esa cama donde dormitas? Pero tranquila, voy a dormir con mi cabeza sobre la almohada para pensarte; por eso, al cerrar mis ojos y entrar en la liturgia del sueño poder mirarte entre rosas. No ves que cuando te sueño tu rostro se viene en enigma postmoderno: en el CD, en la TV, en la PC y luego te acomodo en el baúl de mis recuerdos ¡Claro mi corazón! Junto a Aute, a Perales, a los Rollings, a Motley Crüe, y nuevamente, junto a Aute y tú mi labio perdido en algún monte pinteño, ese pueblo que vio nacer nuestro primer beso. ¡Qué bellos recuerdos! Por eso te quiero: por los recuerdos, los tuyos, los míos o sea los nuestros como un monte de melancolía en mi mano, nuestro saudade; te amo como a mis libros de Rimbaud, de Darío, de Erasmo; como a mi música, la de Chabela, la de Aute. Te amo como a mis películas de Einsesten, de Chaplin… ese amor mudo, iconoclasta.

Pero qué es el amor, o la sintaxis del amor, si un hombre no es correspondido por una mujer; solo una oración unimembre, sin núcleo. No has visto que en la oración el núcleo es fruto del sexo entre sujeto y predicado. Pero en ti no hay ni predicado, ni verbo, ni pubis… ni labios.
¿Pero para qué sirven los recuerdos? Sólo de pábulo para que la memoria y el ser humano se mantengan vivos. Para mí los recuerdos, tus recuerdos alimentan la garatusa de la lágrima que rosa mis mejillas coloradas, la mejilla andina; la wipala que es el color de mis ojos.

Lo único que avizora mi futuro es mi pasado, el paralítico que no tuvo agallas para ser hombre. En estos momentos sufro los espasmos de la muerte.

En una cajuela de moribundo las solapas que centellan mi niñez han llegado, ¡sí! Ese al que miras alado como la gaviota marina que vuela alrededor de su mito, tú eres mi mito, mi fantasía, mi fantasma de cártalos o la invención de Julio Verne, maestro del pasado futurista.
Eres mi eco perdido en la fragancia del viento que adormeció a Zeus. Pero no te desnudes todavía –dice Aute- espera un poco más. Tu cuerpo se presenta ante mis ojos como un relato sagrado, dramático, mágico. Tu cuerpo simboliza el pasillo de Carlota Jaramillo que se escuda en mi cuerpo.

Ella comenta con su voz profunda que no llore tanto por ti, pero no puedo, lo tengo que realizar, tengo que segar tu vida, la hora se estrecha cada vez más, me llega como ráfaga de metralleta; la que levantó Fidel y cumplió su sueño. Los sueños son los más próximos a la realidad, pero el mío se espabila como la palabra de Baudelaire en la letanía de Satán; ese poema que acongojó mi cuerpo. Ahora tú comienzas a tomar cuerpo de poema.

Ingreso sigiloso en ti, en el poema no escrito, hablado, besado. En tu cuerpo desintegro el presente y en cada línea que escribo avivo el pasado. Sólo déjame escribir. Cada palabra sintetiza tu cuerpo, tu sueño; esa cueva negra donde habitas, estertora.
Pero sigues sin contestar, y el sueño se va derritiendo al paso del reloj. En cada línea donde te voy dando forma de mujer apareces como el cigarro… consumiéndote de a poco y huyes agazapada de las volutas que se esparcen en el ambiente.

<> Grito despedido que profesa el poeta alemán, Rainer Rilke <> cegar a Eros, cegarte… suspendida a mi sueño.
Sé que no estás muerta, solo dormida. El cielo no cesa de llorar, se lamenta en esta despedida, garúas que buscan desesperadamente una palabra donde desplomarse serenamente. Háblame, aunque en códigos atentados por el furor del beso empedernido.

Sé que estás de espaldas, con la máscara arraigada al olvido, con tu boca despintada en el quejido de mi sollozo eterno. ¿Por qué no me contestas lágrima enferma, pálida, acre? Tu cuerpo va a permanecer inmóvil en el erial de este pueblo que no es tuyo, ni mío, de nadie. Tú no haces nada para escapar de la escafandra metálica que se ensoñó de ti. Música de gatos te acompañarán en esta tarde derruida por el clamor grotesco del maullido, agónico como tu rostro.

Sígueme hablando de ti, de tu niñez, de tu cuerpo para no olvidarte, para no imaginarme en otro cuerpo, en otra coraza. O mejor, no malgastes tu historia para ir reconstruyéndote de a poco, para no olvidarte, a los seres humanos no hay que malgastarlos, hay que sentirlos, a ti te siento, te siento junto a mi mano que acaricia tu cuerpo de lagarto mojado.
Pero háblame, déjame sentirte como se hace sentir el viento que toquetea mi cabello ensimismado, abrázame con esas manos que se apoyan en el fantasma que nos mira sollozando, bésame con esos labios derruidos por la ceniza que refrota de tu cuerpo y que huye agazapado de sirenios en el estómago. Ya no puedo más, estás ahí pero no te puedo tener, es algo así, mira mis manos, es algo así como está naranja que no tiene pepas, vacía, algo así como que existes pero sin alma.

¿Si hueles? es el aroma del licor que está apoderándose de otros cuerpos, igual al mío, igual al tuyo ¿si hueles? quiere asignarse en tus venas, transformarte en ese monstro melancólico que grita a los cuatro soles de la noche que defecan sobre las lagunas sobrias.
Maldito silencio que muere a cada voz que la noche desecha. Este silencio que se ha apoderado de nosotros. Yo hablo y tú escuchas, también viceversa –como diría Benedetti, el de los nombres incansables- tú hablas y yo escucho, pero a la final ninguno de los dos habla, tampoco escuchamos nada. Maldito silencio que bailaste en la niebla hasta encontrar un cuerpo. Maldito silencio que eres lágrima en el rostro del silencio.

Maldita tú y maldito yo que no podemos hacer nada en contra de este silencio que susurra en silencio. Pero para qué desordenar este silencio si tú estás sigilosa evadiéndome. Estás tan callada y quieta que no murmuras mi forma de venir vestido a mirar tu encuentro con el silencio. Esta corbata azul-ploma que tanto odiaste ahora no te hace ni fu.

Por esa quietud impávida la gente está huyendo y te levantan, te cargan sobre sus hombros y tú no piensas ni en reírte como si lo hubieras hecho ayer en la cantina del manungo. Y ni siquiera mueves tus manos para dedicarme esta danza provocativa que tienen las tachuelas que cubren las rosas que vigilan tu paso.

Y estás ahí, ingresando a ese agujero y el sueño de mi hueso imperceptible que te llama y tú no contestas

¿Será que mi sueño todavía no te inventa? ¿Por eso no contestas?
Por. Cristian López. T
Te busco dentro del silencio aparece en la Antología: Los Engendros de la Luna, que recoge los ganadores del concurso nacional de cuento y relato, realizado por El Taller Cultural Retorno, Casa de la Cultura Ecuatoriana.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Fondo de luz Piel de centeno, de Bolívar Flores



La poesía vuelve como la aurora y el ocaso, refería Jorge Luis Borges en una de sus Artes poéticas. Así mismo, admitía que el arte es como el río interminable que pasa y queda y es cristal de un mismo Heráclito inconstante. Palabras que permanecen simientes en la memoria, esto al abrir la poesía de Bolívar Flores, escrita desde 1975.

Bolívar, quien nació en la fría ciudad de Cayambe, por allá en 1952, recoge sus poemas en un libro pequeño y moreno. Curioso por la impresión que me causó la fotografía de entrada, donde una mujer da vueltas por un sendero oscuro sin darse cuenta que está sola como una piedra en la sombra, lo abro meticuloso e ingreso a un recóndito sagrado donde fantasmas pululan rodeando a la muerte, calmos con la esperanza de un grito salvador que los eleven hacia la búsqueda más alta del ser humano: la poesía.

Esa búsqueda, o mejor dicho llamamiento, en Bolívar Flores se convierte en testimonio de vida: No hubo sequía ni pobreza y era el paraíso/el lugar sagrado de la danza y la memoria. La añoranza al pasado, ese no permitir dejar morir los recuerdos en los recovecos del olvido. Además Bolívar Flores se inmersa en el lenguaje con una luz diáfana, translúcida en lo estético del lenguaje: de fácil comprensión: Al primer canto del gallo/las cocinas se despiertan/y la calle se convierte/en silbo de labradores. Poesía abierta, lúcida. Por ella recorren sueños de los años de la revolución, de las calles empolvadas de su pueblo (Santa Rosa de Cusubamba), el amor y el canto a la mujer.

Poesía que nos devela el paso de los años 80s. Grupos literarios que formaron revistas, ahora empolvadas en las letrinas del abandono, ahí aparecieron sus primeros textos, algunos en El Jardín de las Iguanas, del Instituto de Danza. Otras en la Banda Literaria y Deseábulos, de la Red Cultural Imaginar, libros colectivos que surgieron con una sola idea: Socializar la literatura y Bolívar Flores lo entendió bien, con un grito de carnaval dice: ¡Vengan, vengan todos!/¡Al poeta le ha nacido su mejor verso!



Poemario donde la voz se alza denunciando las atrocidades que cometieron gobiernos de turno, el poeta conoce que el silencio es olvido por eso: Cómo hablar de las flores/de los pájaros, las mariposas./Cómo hablar del día festivo, del compadre que viene/con su pañuelo al hombro, si el rato menos pensado/nos muerden un músculo, nos destornillan la vida. Así canta Bolívar a los esposos Restrepo-Arismendi, se acicala con su sufrimiento, pero no se cercena las palabras y denuncia a lo más alto del poder la injusticia que la historia ha lacerado al pueblo. Así el poeta del pueblo escudriña la realidad soslayada por los que están allá arriba, en ese cielo invisible. El poeta captura como buen fotógrafo el sollozo del pueblo y, lo más importante, está junto a él.

Mi verso es urgente llamado, nos dice Bolívar con su voz austera, así podemos percibir que el poeta no se da por vencido y lucha constantemente por alcanzar un país justo, el poeta con este poemario solo nos indica las ruinas en donde estamos estancados, nos acerca un pueblo herido y triste, pero no logra comprender por qué las cosas suceden así: La noche con su frío me ha golpeado/en plena cara.

¿Pero cómo nace el poema en Bolívar Flores?

La naturaleza, ese es el vehículo de la imaginación. Nos dice: ¿Sino qué es el arte?/exaltación psíquica/corporal/carnal/vaho transparente/deslumbrada metamorfosis… este cambio que sucede en su creación, del fuego a la tristeza. Leamos el poema frágil:

Hay días que amanezco delicado
frágil, casi inmóvil.
Tan poca cosa
que la desgracia llega a zarpazos
de repente
inoportuna
puñetera,
como si un hacha mohosa cayera del cielo
afiebrando los resortes del alma.


Si bien las llagas de la tristeza en el poeta aparecen como una ceniza nostálgica anhelando un cuerpo, una llaga que lo condena al vacío, el poeta intenta salir al tránsito del fuego: Encierro mis huesos con dos botones/paso la nariz por el espejo/tembloroso/apurado/salgo a la calle pegando alaridos… entre la condenación al verso y la libertad en la imaginación, Bolívar Flores transita en la dicotomía: ir y volver.

Es cierto que la poesía es subjetiva. Y la de Flores está sujeta a varias interpretaciones. El compromiso político, la extraña vivencia del ser humano en los años 80s, lo absurdo del mundo, la mujer, son temas recurrentes en la poesía de Flores, pero la originalidad del lenguaje es un recurso estilístico único y bien llevado.

El poeta maneja el lenguaje con una claridad y una soltura comprensibles, muchos versos surgen en mi cabeza: porque amanecí con muchos soles/bullendo en mi cabeza,/corrí aquella mañana/al portal del cementerio.

Con este libro: fondo de luz piel de centeno, Bolívar Flores se adscribe entre los poetas sociales en Ecuador, Alfonso Murriagui, Rafael Larrea, Jorge Enrique Adoum, Fernando Artieda y muchos que hicieron de la poesía un arma.

Además, en la poesía de Bolívar Flores se verá una vitalidad radiante que pervive en la política. Experiencia y pensamiento coadyuvan en versos comunicantes:

Desgarrada la especie camina el hombre/
buscando su memoria entre las latas/
humo, asfalto y amargura


Como una especie de epílogo diremos que la es(t)ética es volver al lector a una realidad siniestra y que no debe mancillarse al olvido, así en esta palabra debemos resumir esta antología: honestidad para su pueblo y para consigo mismo. Es el lector quien tendrá la última palabra.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Lanzamiento del libro "Engendros de la luna"


El Taller Cultural Retorno, organizador del concurso, presentará el jueves 9 de septiembre, a las 19h00, en la sala Benjamín Carrión de la Casa de la Cultura, el libro Los engendros de la luna, con los textos de los ganadores del certamen literario.



Los 11 concursantes seleccionados por el Jurado calificador son: Rocío Soria, Juan Secaira, Hernán Hermosa, Sharvelt Kattán, Edison Paucar, María José Hidalgo, Antonio Zea, Miguel Samaniego, Cristian López, Mirian Félix y Alejandra Soriano.



Cada participante ganador del concurso recibirá como premio un lote de libros (10 ejemplares) y el diploma respectivo, a nombre de los organizadores.



Vida muerte bella, Cinturita de avispa, El fin de cigarro, Engendros de la luna, El nido vacío, Rana, son algunos títulos de los textos seleccionados por el Jurado que estuvo integrado por Ramiro Caiza, Elsy Santillán y Benjamín Balmes (cubano), y que son publicados en una antología.



Oswaldo Mantilla Aguirre, director del Taller, se siente satisfecho por el trabajo que viene desarrollando esta organización. “Este es el tercer concurso literario organizado, segundo en narrativa”, señala Mantilla, al tiempo de agradecer por la acogida al referido evento.

jueves, 26 de agosto de 2010

Del silencio hacia la luz



¿Con qué valor se puede leer una antología de 21 poetas en fin de siglo? ¿Qué es lo que buscan? Quizá la respuesta lo encuentre Ramiro Oviedo (Riobamba 1950), en el poema que abre esta antología y con el cual destruye ese recoveco exigimido de culpas, llamado silencio: algún rincón, un hueco, alguna página…/el artista halla una calavera…; este, creo es su valor -lleno de subjetividad-, declarar la guerra al olvido.

Pero, también, la lectura de una antología de 21 poetas en fin de siglo es exultar al lector a romper esquemas y extenderle el plato de segunda mesa. Situarle en la orilla desnuda de voces e ir reconstruyendo bocadillos con la nada esparcida en fábulas recuperadas en un deseo clausurado en el poema: No hay razón para escribir/estos injustos versos/versados en la nada… (Alfredo P. Bermúdez, 1956).

A su vez, estos 21 poetas ecuatorianos redimidos en la “realidad globalizada” desembarcan a los Adoum, Carvajal, Madrid, Mussó como los cánones donde se encuentra versada la lírica ecuatoriana. Surgen desde la amapola heterogéneos nombres, destacan muchos de ellos, Leopoldo Tobar, Eduardo Morán, Roy Sigüenza, Diego Velasco, Pablo Yépez, Margarita Lasso, M. Fernanda Espinoza, Marcelo Arteaga; por nombrar algunos nombres prohibidos que se parecen al mar y se construyen en la arena de la palabra, la sagrada poesía.

Estos 21 poetas, nacidos entre los años 1950-1964, denominados Generación de los talleres, abren un espacio a la literatura cíclica y ancestral, tan prodigiosa de sabiduría: su estructura calcinada en los microondas/cósmicas/cada rama tiene su poblador y su reverso/cada habitante su destino… (Pablo Yépez, 1958). Así copulan entre el magnetismo de vivir la poesía, como forma de existencia neta e irreversible en el camino del Qhapaq Ñan, tratando de encontrar el camino de la justeza, en palabras de Javier Lajo, “la ruta de los justos, de los hombres consagrados al cuidado del equilibrio del mundo, de la vida y de la naturaleza…” (Qhapaq Kuna...mas allá de la civilización, 2002).

Este es el valor que genera esta antología de 21 poetas ecuatorianos en fin de siglo, construir un Ecuador justo y equilibrado, develar en letras tímidas la sangre que se desbordó por ríos sin memoria en gobiernos nefastos y corruptos que generaron desarraigo social y ríos de lágrimas: quiero recogerte pedazo a pedazo/hacerme una cobija con tus trenzas/ahí me envuelvo/así me quedo… (Fernanda Espinoza, 1964), y como un tatuaje quedar adherido a la luz desde el silencio que produce el poema.








Carta a Papá

Viejo:
tu hijo varón se ha casado,
pero, por favor,
no saltes,
ni me eches de la casa,
ni me digas irresponsable hijo de perra.
Sí. Ya sé:
mi edad,
mi carrera,
mi futuro.
Sin embargo,
ya lo ves.

Te contaré que mi mujer
No usa sostén,
Y se pone mis camisas.
Tiene la mirada de los niños
escarbando algo que sirva
para aplacar el gruñido del hambre
dentro de los tachos de basura
y un cierto parecido
a esta vieja herida
que tú me regalaste

Viejo:
la mujer de tu hijo
se llama Tristeza

(Eduardo Morán Nuñez, 1957)



***
Los poetas escriben
para conquistar el amor de una muchacha
para explicar los misterios de la vida o de los sueños
y si el tiempo es benigno
ser nombrados por los siglos
solo tú escribes para la alabanza pública

(Fernando Itúrburu, 1960)



La Magia del Poema

Mis malas noches con un libro en las manos
son las mismas del Dios,
convertido en agua o en bestia,
prisionero del laberinto.

La ciudad me entrega cada mañana
sus hijos primogénitos, las mujeres
en los dominios del placer
para calmar mi cólera
e ignora que mis ojos no duermen,
que la sangre en mis labios
renueva mi energía.

Las magia del poema consiste
en liberar al centauro.

Y en ese empeño no hay nombres ni reloj.

(Marcelo Arteaga, 1962)

jueves, 5 de agosto de 2010

NUEVOS POEMAS:


A MI COSTADO

A mi costado,
donde las ratas graznan su nido
me asilo
en la lágrima que me borra,
que me desnuda la mano
en el papel que cae
lentamente como suicida.
como gota de agua
me amordazo la lengua
y el pubis de la palabra
inventa un grito
para desenmascarar un miedo
que me consume
que me quema la lengua

y estoy a punto de caer
al río donde se devela la memoria
a punto de morir
en el agua borrosa de la lluvia

y estoy ahí
inventándome
y estoy ahí
donde la poesía desenmascara las miradas





EL DESEO

Nos embriagamos

La tristeza desandó nuestros
cuerpos

(escribimos poesía)

Y nuestras manos
buscan aplacar
el grito de amor
a donde la noche
nos conduce

Cristian López. T
Narrador y poeta. Se desempeña como docente en colegios secundarios del Ecuador. Colabora con la prensa escrita. Representante por Ecuador en el I Festival de Ecopoesía: "La poesía reverdece la tierra", realizada en Tumbes-Perú. Ha publicado: Casa de Soledad (poesía). Actualmente, dirige la Revista literaria: Ojos de Perro Azul.