miércoles, 10 de agosto de 2011
UMBILIKAL:
domingo, 17 de julio de 2011
NO DEBERÍA HABER MUJERES BUENAS
2.
Versos que golpean la conciencia, que dejan una sensación de lluvia pegada a la ventana, de un enorme insecto que se desnuda en un charco de estrellas, los poemas de este libro: No debería haber mujeres buenas, prorrumpen de una originalidad que bucea la cotidianidad con unos ojos que aterran, que hieren, desafían, solo recuerdo a Bukowski que esperaba la muerte como un gato, así en el poema Silencios, los versos muerden: Si gritas nadie te escucha/ Las buenas personas pasaron de moda./ Hoy matan, violan, cantan...
lunes, 11 de julio de 2011
La belleza que se tatúa debajo de mi lengua

Esta belleza no tiene la culpa de ser así, manifestaba Gonzalo Arango, en uno de los varios escritos nadaistas, frase que traigo a colación con respecto a esta serie de poemas que nos presenta Pablo Flores, en su Pin pon o la sequedad de las estrías, ¿Belleza o anti-belleza? cuando el poeta no se sujeta a cánones establecidos en la escritura de la poética sino que, desmitificando las palabras desestructura los versos y omite palabras oprobiosas, carentes de sentido: "Valen verga todos los puntos cardinales (...) que conforman el accionar de esta descerebración sobre un pastizal".
¿Pero qué hace que un poeta tenga la necesidad de desestructurar un esquema?
Quizá entender que el ser humano es producto de su tiempo. Que es una semilla que se va formando en este universo que nos inunda de dioses vestidos de shoppings, que trata de consumirnos. Ya en su tiempo, César Dávila Andrade indagaba nuevas formas de escribir poesía. La metafísica, lo místico, la bohemia eran parte de ese modo de expresar su época. Jorge Carrera Andrade tratando de ordenar su universo; Hugo Mayo, desde su puesto de burócrata, ensimismándose en el amor al arte. Y es en este contexto en que aparece Pablo Flores:
Cercado a lo que García Lorca llamaría una selva de sangre, y en esa relación crear su Perro Andaluz, junto a Dalí, esa misteriosa llaga surrealista que en este poemario nos sugiere en cada verso.
Si en la mitología griega, Prometeo accedió a los recovecos de los dioses para robar el fuego y entregárselos a los humanos, con esta propuesta literaria: Pin pon o la sequedad de las estrías, Pablo Flores nos entrega libertad y armonía, lo necesario para hacer feliz nuestra existencia.
POEMAS:
De la vida y el género de la abreviación del poder de la belleza evolutiva, surge el viaje del esperma ensegueciendo la translación de los objetos que siguen siendo un show del cardumen de una costilla lustrada, dando lugar a la sátira de ladrones que pronto resumirían mi muerte, como un acto de fe insitida en la sombra de un pedazo de carne de res por caer al mar.
Dios los crió, y cayeron todos los pájaros del mundo
***
Velar por este manoseo en el virar de la mano, devendría en el hallazgo más plano de las catástrofes por el líquido de las bombas. Bang! La cabeza hubiese explotado de plomo si la rancia de caer a la hoguera como salvavidas no era un simple salto al vacío.
***
Posteriormente perpetuando encima de la incineración de esta escultura que asemejaba al pasto de campo; acabada el origen de un centro en la tierra al cual llamaríamos partidura, las estrías que se confundían en la bruma de cientos de mujeres pariendo al mismo tiempo.
domingo, 3 de julio de 2011
LA MÁQUINA DEL GRITO, SUAVE Y LIGERA RECOLECCIÓN DE GRACIAS / EN MI ESPERANZA PRESTADA

jueves, 16 de junio de 2011

miércoles, 11 de mayo de 2011
NUEVO LIBRO DE DIEGO VELASCO

¿Qué nos legó a los escritores jóvenes la llamada generación de los talleres literarios, de los años 80? Quizá voces reveladoras enfrentándose a un canon obsoleto, a estrellitas fugaces en decaimiento. Una de las voces sobrevivientes a aquel naufragio es la Diego Velasco Andrade, arquitecto de profesión, poeta con una misteriosa lucidez en la construcción de metáforas, vividas a plenitud.
Y esto lo confirman la serie de libros publicados, entre los que nombro los poemarios: La poesía no es un libro de poemas (1989), Derrocamiento del lector (1990), Safari a ombligo equinoccial (1991), Gato en el sol (1996), Cordeles (2005), Alquimias (2006); los libros de cuentos En el jardín de Freud (1995), Tierna ficción (2006); y la novelina ¿El poeta ha muerto? (2002). Y esta trascendencia en las letras ecuatorianas lo sustenta Coito ergo sum, reunión de nueve relatos, donde la intrépida palabra poética unida a la ficción que Velasco Andrade extrae de su "chistera de mago" revelan los dones que su timidez y ese gran enigma interno que lo habitan pueda traducirse en historias reveladoras, sugestivas, hermosas.
Así, como si en una puerta sagrada donde el poema atrae a la luz y a la tormenta, aparecen: El sendero que lleva a Comala, búsqueda incesante del camino a la sabiduría; intromisión al llamado de la promesa vivida. A la persistencia de los sueños; a esa quietud en que se forman los verdaderos pensamientos, y al tantear ese profundo surco, el poeta nos invita a atravesar "como el aire las frías murallas que circundaban la ciudad; caminar al ritmo urgente de las autopistas que llevan a todas partes y a ninguna...". Así, el paso a Comala nos remite a la esperanza fantasmagórica en donde habitaba un señor llamado Pedro Páramo, a quien no dejo de visitarlo. Ahora, tengo la certeza con su texto de que el "abrasadero" de cuerpos en el que me hallo, tenga su no respuesta en estas filosas aguas imaginadas en la luz y en las sombras, sea "El Sendero que (me) lleva a Comala"...
Los relatos siguientes proponen historias retorcidas en la ambigüedad del lenguaje. Así, "La maison de unos gatos abandonadosen invierno", nos induce a una trama que sucede por medio de imágenes seductoras: "Hay un perro negro, negro sobre el techo; se equilibra en un alambre de luz y ladra al occidente, tu lo escuchas?" ó "Y voilá, el otoño necio, la tímida luna, el gato congelado, el buen café, la gris pupila, el dulce guante; el felino abandono y la hora girante, anunciándote la ruta por dónde se abría, el ojo tibio de tu puerta..." hasta desbordar, mediante un ritmo acertado, a rememorar una ciudad en horizonte andino, llena de visiones que termina siendo nuestro propio cuerpo, esos estados oníricos en que vagamos constantemente y maullamos abandonados en los cien brazos de la muerte.

sábado, 7 de mayo de 2011
MIENTRAS ELLA MATA MOSQUITOS
"Este poema que escribo / sé que nunca acabará de escribirse". Quizá con estos versos Augusto Rodríguez (Guayaquil, 1979) marque la pauta para ir conociendo por donde versa su poética. Un poeta que desde la palabra va descubriendo esas nuevas formas de versar la vida. Que lanza pedradas al río y encuentra imágenes, metáforas para poder construir una (su) realidad.Para poder hablar del poemario Mientras ella mata mosquitos, primero voy a exigirme en mostrar la pasión que tengo por leer poesía, ese ensimismamiento en la búsqueda de voces que me salven de la nostalgia en la que me sumo constantemente. Soy un enamorado de frases que golpeen mi mente, que me saquen del frasco de botella vacía. Para mi la poesía es acercarme a ese versado en la nada, a ese dios mísero, pero que conlleva amor, rebeldía, conocimiento. Y así es como llegué a los poemas de Augusto Rodríguez, por medio de esa búsqueda incesante de mi salvación, y llegué a este poema:
Este es el ritmo por donde nos lleva de la mano el discurso poético de Rodríguez, sin tanto alareque, verbismos sin lógica, sin adornos fatuos. Mientras ella mata mosquitos asume un tono cotidiano, pero no por eso menos reflexivo; al contrario, Rodríguez es un... poeta que desea morder a la luna...
hasta que las piedras griten
EN UN FUTURO LEJANO
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