miércoles, 22 de diciembre de 2010

EL AVIÓN DE GUERRA


A la tarde, luego de llegar del colegio, encendió, como de costumbre su computador e instaló, por medio del programador el nuevo juego que compró camino a casa, lo guardó en mis documentos. Icaro's Ice se llamaba su nuevo vicio que le acompañaría esa tarde.


Escoja enter o salir, eligió el primero, escoja el tipo de avión, se motivó por un militar, a Alberto desde pequeño le gustaban los aviones de guerra, soñaba con volarlos y destruir campos guerrilleros, pero estudiaba para graduarse del colegio fiscal y no podía pensar en grande.


El ordenador le pidió una clave, había puesto el de su equipo preferido, Manchester, luego un link le indicaba si jugaba él o la computadora, perturbado presionó con el mouse eléctrico dos ticks para él poder jugar. Se puso los lentes tridimensionales. Se vio dentro de un avión de guerra, qué buen juego adquirí, se decía, y por un buen precio.


Empezó el juego y veía la ciudad, su ciudad, debajo de él, sin entender aplastaba un botón que pedía viraje. Dio dos vueltas de contorno y su estómago se estremeció haciéndole saltar. Disfrutaba, toda su ciudad se presentaba ante él como una cucaracha.


Encendió una pantalla que había en el tablero del avión, a lo lejos veía montañas, edificios. Una radio le pedía los datos, por el contestador respondió; era como estar en un avión real, el aeropuerto, una operadora, era genial. La radio le llamaba coronel Alberto Zapata, conteste, era su nombre, increíble el juego. Si aló, el coronel Zapata del otro lado, con una sonrisa que invadía su cuerpo. Deme la clave de aterrizaje coronel, cuál clave si él no conocía ninguna, déjese de tonterías, mi clave es Manchester campeón, sonreía socarronamente mientras disfrutaba del juego, coronel esto no es juego, está a treinta...


No le había dejado de hablar a la voz que de la radio percibía y se dio la vuelta para ver si existía alguna batalla, algún guerrillero que matar. ¿Pero qué jugo era éste que conocía su nombre si solo el ordenador le había pedido su contraseña? ¿Cómo el juego conocía su ciudad?. Timorato, el nerviosismo cobraba vida en su mente.


Dejó el volante y sintió que el avión se precipitaba a tierra y un botón rojo alertaba con un sonido torrencial, alerta, alerta, alerta, avanzó el timón hacia arriba y el avión comenzó a subir, el botón rojo se había tranquilizado. Con el timón dio otra media vuelta y la voz de la radio otra vez comenzaba a resurgir pávido. AE4 a avión de práctica de guerra, déme su códice por favor. No contestaba porque no sabía que le pedía esa voz extraña.


Sintió por la ventana del avión a su ciudad. Cogió la radio y avizoró que se encontraba en Quito. La voz abruptamente contestó, a qué altura está volando, Alberto qué iba a saber, a lo mucho sabía multiplicar, estoy cerca del cielo, cerca de dios. La vos como sorprendida, coronel qué es lo que dice, a qué altura responda.


Cansado de este juego trató de sacarse los lentes tridimensionales, pero antes de realizar esa acción, divisó su barrio, la calle por la cual caminaba a su casa, sus árboles, al vecino correr al metro, recordó la llegada a su casa, su madre que le recibió con un beso en la mejilla preguntándole cómo le había ido en el colegio y a él sin importarle, solo por ir a jugar en la computadora, todo se borró en mar y viento, no vio nada más, un humo blanco se apoderó de la ciudad, apagó la radio y la pantalla, y, extrañamente observó su casa, el edificio que hace un par de años era su domicilio.


Se sacó abruptamente los lentes tridimensionales y se vio sentado frente al ordenador, un bullicio salvaje, parecido al romperse de un espejo contra el suelo sintió cercano. Lo había entendido y salió corriendo ante la sorpresa de su madre que en ese momento le pasaba el almuerzo, solo avanzó a decir corre mami, corre mami.


Las miradas de los vecinos lo catagolaban como loco, mientras un avión de guerra de la armada ecuatoriana se precipitaba contra un edificio en la Avenida González Suárez, destruyéndolo por completo, a las afueras del edificio, Alberto solo atinaba a decir, mi mami no pudo salir.


Por Cristian López
Del libro: El Silencio de las Golondrinas

lunes, 6 de diciembre de 2010

LA REVISTA LITERARIA, forma de expresión literaria en los años 80







Suena el despertador, como en todas las mañanas de nuevo a la rutina. El trabajo. Preparar el desayuno. Momificar mi descanso. Aspavientar mi soledad. Salir a la calle. Mirar gente ir a prisa, sin un lugar fijo. Saber que la muerte está cerca a nosotros, nos espía sigilosamente. Con un libro bajo el brazo me someto a desempolvar la memoria. Ese es mi día; tal vez, la de muchos.


Escribir, reescribir. Todo para perpetuar mi vida en una hoja blanquesina. Quizá con el tiempo cambie su color, quiza con el tiempo me daré cuenta de mi existencia. Ya decía Robertson Davies, en la novela La Lira de Orfeo: "El cantante de ópera (en este caso el escritor) es una persona común y corriente, la única diferencia es que nos muestra su alma".



Por todo eso, siempre he tratado de indagar ¿Cuál es el quid del escritor, esa esencia fundamental en la desgarradura de la noche? ¿Para qué escribir? ¿Cuál es la razón de llenar stands de libros, algunos viejos, otros incomprensibles, algunos permanecerán intactos?



En la revista Sophia encontré una frase de Roland Barthes, cito: "consideraba que el escritor moderno es alguien y algo, que nace a la vez que su texto; no está provisto en absoluto de un ser que preceda o exceda su escritura, el escritor ya no tiene pasiones, humores, sentimientos, impresiones, isno un inmenso diccionario. La lecturaes el trabajo sobre un lenguaje que res...iste a la dispersión de los recorridos posiblesdel sentido y también "leer es hacer trabajar a nuestro cuerpo". La historia de los libros, la historia de las letras y los cuerpos es la historia del mundo, o al menos parte de ella."





***





América Latina entra en una etapa de transición, concibiendo que en Cuba, se da la revolución en 1959 y esto genera cambios a nivel político, social, económico e ideológico. Esta implicación cultural se une a las letras.



En primer lugar, se generan los talleres literarios, hablamos en el año de 1962, en la Universidad de Cartagena, en Colombia. Aquí se erige el primer taller literario y cultural. Tanta aceptación tienen los talleres que en universidades de Latinoamérica, háblese México, Cuba, Nicaragua, en los años 70 son parte de los pensums de estudio. La iniciativa es generar en las personas la creatividad y la criticidad.



Ecuador integra a ser parte de los talleres literarios a finales de los años 70, inicios de los 80. Es el Frente Cultural que plantea un manifiesto insurgente tejiendo la apertura de talleres de investigación y producción de prácticas culturales sediciosas contra el poder político que hace mella en la sociedad.



Es Tientos y Diferencias, y La Pedrada Zurda que hacen notar sus textos irreverentes. Cito de la revista La Pedrada Zurda, de su compendio de 25 años de labor artística y catártica. "La revista y el Grupo La Pedrada Zurda se fundó en Quito en 1978, luego de que, en el año de 1975 la poesía de principio político-literariohabía sido perseguida, había padecido prisión, había sido torturada e incinerada. La coincidencia de opiniones ideológicas de jóvenes artistas u poetas del entonces y sus formas de actuar y difundir su obra contra la dictadura, hicieron de manera contundente, que se cree un enjambre colectivo, opuesto al mundillo tránsfuga de los intelectuales..."



En el año 1982, bajo la guía de Miguel Donoso Pareja, se erige el taller literario como una forma de conocimiento totalmente objetivo.




Pero, ¿qué hace de diferente los talleres literarios en el Ecuador?



Que sus integrantes tenían que decir algo. La situación política y social que se vivió en la década de los 80 dio lugar al surgimiento de grupos literarios que buscaban "dar una nueva visión al quehacer literario en el apabullado país", dice Alfredo Pérez Bermudez.




Así es como lo van entendiendo los integrantes de los diversos grupos literarios. Vieron la necesidad de crear un camino donde poder comunicarse con sus semejantes, bajarse de la luna donde el poeta es un ser inquebrantable, un ser que boceta sus versos inspirándose en las náyades, en las musas solitarias que rondan su cuarto. En el plagio de los poetas malditos.



Es ahí donde radica la función de estos escritores, que bajo diferentes perspectivas, rescatan a la poesía, hasta ese entonces secuestrada por labradores de la palabra en las ínfulas más pequeñas y burguesas. Y es la poesía el camino por donde estos escritores rasgarán el fósforo: "Poemas las 24 horas, de lunes a domingo; porque como decía mi abuelito Nicanor: NO PODEMOS VIVIR SIN POESÍA. Poemas que ayuden a vivir o a sobrevivir: fresquesitos como el pan de las seis, con kilos de sal quiteña, chugchu cara y mote pillo". (Citado de la revista matapiojo n°1, 1985). Estos escritores sabían lo que hacían, entendieron que la poesía, parafraseando a Tristán Tzará, no debe ser ese producto escrito sino una forma de vida.


Y es la revista ese producto por donde se socializa los medios de producción literaria. Y es la revista literaria por donde van surgiendo nombres de diferente cualidad. Y es la revista literaria donde los sueños de emancipación van surgiendo.


***


Es en un bar de la Facultad de Jurisprudencia, en la Universidad Central del Ecuador, donde Tientos y Diferencias cobra vida. Galo Galarza, Ramiro Arias, Alicia Parra, Francisco Torres, Iván Egüez, Raúl Pérez Torres, Érika Silva, entre otros forman un grupo donde comprenden que el escritor comete errores y es compromiso el enderezarlos, así lograr que el escritor influya sobre el texto.

Se crea la revista Tientos: arte y cultura, en la parte posterior de la revista dice: "Tientos hace un llamado a los compañeros vinculados al Arte y la Cultura, a fin de ir a la confrontación del Frente de los trabajadores de la Cultura del Ecuador" comprometidos con la realidad social, participan en esta revista, escritores como Ernesto Cardenal, Agustín Cueva, Luis Cardoza y Aragón, de Guatemala, y el premio Casa de las Américas, Roberto Sosa.

Y lo sostiene Pepe Torres: "Nuestra propuesta también defiende la cultura para las grandes mayorías".

Con un sentido, totalmente opuesto, surge la revista La Pedrada Zurda, integrada por gente joven: Diego Caicedo, Diego Piñeros, Bruno Pino, Héctor Cisneros, con un lenguaje popular, quieren dar identidad a un pueblo. Así, comienzan a organizar recitales en plazas, representaciones teatrales, básicamente, hacen una manifestación popular de la cultura. Y es en la revista donde se ve reflejado todo el fuego catártico de la expresión artística y espontánea.

Con ironía recarga uno de los grupos combatientes y a la vez donde los poetas callejeros afloran: "tun tun ¿quién es...? La Pedrada Zurda y sus cien mil páginas ¿Qué quiere? Queremos decirle muchas cosas. Pero, primero un abrazote por el encontrón" reza en la revista n°2.


Leamos un poema de Leopoldo Tobar:

América Mishqui



En las madrugadas de cera y capulí

Estoy, como siempre, con alguna

Tonada y el atatay

En los labios

Charlando con los paisanos de América Mishqui,

Sara colorado mi carajo

Rústica mi lengua

Coplero de coplitas chiraposas

Nadie me dio pite letra

Ni un bocado de horchata en la merienda

Es un gran ejemplo donde el lenguaje popular se funde con la identidad de un pueblo. La Pedrada Zurda lo intentó, así los grupos elitistas lo quieran negar.

En el año 1985 se disuelve el grupo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, habían pasado tres añso y el proceso debía continuar fuera del taller. Así, empieza una proliferación de talleres que no tienen las características del taller madre, aunque aplican sus principios metodológicos en forma general. Nacen de esta manera La Mosca Zumba, Matapiojo, Lapequelalulupa, Balapalabra, Contextos, Pablo Palacio, entre los más importantes, la mayoría con coordinaciones colectivas, al contrario de lo experimentado en el Taller de la CCE.

Huilo Ruales Hualca funda el taller La Pequeña Lulupacon el objetivo de que un escritor debía ser el escribir bien. Dice Alfredo Pérez Bermúdez: "Al principio el objetivo era una revista, íbamos a ponerle "Lalupa", pero como hablamos del formato y a ver si hacíamos una revista chiquita, etc. sale Lapequeñalupa, y no, mejor "Lapequeñalulupa"; entonces logramos que sea las dos cosas, que sea una Lupa peuqeña por un lado y por otro que signifique el asunto del personaje de los cómics, como un símbolo".

Bajo la guía de Gustavo Garzón surge la revista La Mosca Zumba. En la editorial de la revista n° 2 dice: "Entonces, su vuelo quiere hacerse eco de un antiguo grito, unidos zumbaremos, divididos caeremos; pero, en este país la unión no puede ser aselectiva porque se corre el riesgo de unirse a insectos que lo que en realidad hacen es ser parte de la etiqueta del pix o del baygón".

En la revista La Mosca Zumba surgen nombres como: Gustavo Garzón, Rubén Darío Buitrón, Ramiro Pérez, Pablo Salgado, Byron Rodríguez, entre otros.

Para ir llegando a la parte final voy a retomar un poema-manifiesto:


Estos versos no están cargados de ironía.

Irónica su abuelita

Si leyera nuestros poemas.

Poesía joven, nueva, fresca. Poemas recién salidos del horno

Poesía / hecha / a / mano

Y en la puerta del taller un letrero avisa: NO MOLESTAR. POETAS TRABAJANDO / reparamos toda clase de poemas, serruchamos frases de cajón o empapelamos su tristeza en un minuto, iniciamos los preparativos para la lucha amada, para la lucha alada, para la lucha o nada / nos burlamos de todo / menos de usted.

Así surge la revista Matapiojo, netamente poética, con tintes surrealistas, donde en cada texto se sobrecarga toda la concepción del mundo de un creador, quí la literatura es ideología.

Y si Diego Velasco se pregunta nuevamente qué nos dejaron los años 80. Sí quizá revistas, libros, grupos, pero lo más importante, nos abrieron un camino, nos dieron ese fósforo que debemos prender cuando el poder quiera oprimirnos. Nos dejaron sueños, utopías.

Gracias a los señores de los años 80.



domingo, 21 de noviembre de 2010

CRISTIAN LÓPEZ EN EL III FESTIVAL DE POESÍA JOVEN ILEANA ESPINEL CEDEÑO


Los día 23, 24 y 25 de noviembre se dará en en la ciudad de Guayaquil, el III Festival de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño, donde poetas de varias ciudades del país intenvendrán, entre ellos Cristian López (Quito, 1985).

Su participación será el miércoles 24 de noviembre junto a poetas como: Freddy Ayala Plazarte, Ana Minga, Laura Nieves, y Andrés López.

sábado, 6 de noviembre de 2010

INVITACIÓN




II ENCUENTRO DE TALLERES, GRUPOS LITERARIOS Y ESCRITORES

JÓVENES GUSTAVO GARZÓN, ORGANIZADO POR TALLERISTAS DE LA

CASA DE LA CULTURA ECUATORIANA:





"La primera mosca entró al dormitorio cuando abrió la ventana

para que el aire de la mañana expulsara al de la noche. Salió

a comprar el periódico"

GUSTAVO GARZÓN G.



Nació el 8 de junio de 1958. Desaparecido el 9 de noviembre de 1990. Licenciado en Estadística y Banca de la Universidad Central y egresado de literatura doctoral, de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Sus trabajos literarios han aparecido en las siguientes obras: Libro de posta, Editorial El Conejo, 1983; Quito, del arrabal a la paradoja (antología), Editorial del Municipio de Quito, 1985; Coplas populares del Azuay, Editorial El Conejo y Departamento de Letras de la PUCE, 1987; Paralelo Cero, narrativa joven del Ecuador, Editorial de la Universidad Nacional Autónoma de México, 1983.

Ha sido coeditor de la revista La Mosca Zumba (1984-87) y ha escrito varios artículos en la revista La Liebre Ilustrada.



CUENTO:



LA CRISIS DEL CARACOL



Había esperado agarrada la cortina. Ahora estaba desplomada en un sillón. Ya era como la una y no asomaba Diego, su compañero, ni Enrique, quien iba estar al mando del operativo. La novela que nunca mató el tiempo yacía junto a la lámpara que no se animó a encender.



Al abrirse la puerta, Vilma fue expulsada de un sueño de esponja. Entraron casi juntos, los cuerpos abandonados en una brisa de fatiga. Cuando creyó abrazarlos, su gesto fue el último torpe manotón de alguien que se hunde definitivamente en el mar



(Tomado del libro: Brutal como el rasgar de un fósforo)











miércoles, 13 de octubre de 2010

NARRATIVA:



TE BUSCO DENTRO DEL SILENCIO

A ella


¿Qué por qué no me contestas? Se pregunta el hueso de mi sueño, será porque ahora estás dormida y deshilvanada, o qué se yo. ¿Será que mi sueño todavía no te inventa? ¿Por eso no contestas?

Me pregunto si estarás en camino al encuentro de nuestros huesos, aunque gélidos saben lo que es amar, impúberes, desprotegidos ¿Recuerdas el café que me invitaste? Ese café fue el método final para enamorarme; para tenerme en tus líneas apostróficas. Y el helado escurridizo que cayó sobre tus pechos que aun no crecían, que Dios –de mala gana- no te los daba, pero yo me los imaginaba en mis pequeñas manos.
O los poemas que te rezaba en las noches tristes de mi vida, el peluche que te di tímidamente y tú te besabas con ese negro, al que luego abandonaste ¿Lo recuerdas? Como hijos de un bolero caminábamos retomando diferentes vías; tú por el bien y yo, por el tuyo.

Y mi sueño pensando si serás virgen (aunque a estas alturas de la vida eso no importa) me pregunto, un poco rezongado, si piensas en mí todas las noches; aunque una, una sola, tan solo una; será, pero sé que duermes bien, eso es lo importante.

Y cuando creí que nos separábamos definitivamente me llamaste ¿Hola, sabes con quién hablas? Me dijiste tratando de refluir mis recuerdos. Tu voz de ensueño ¡Cómo no voy a recordarte! Claro –te dije- y las cenizas comenzaron a formar de nuevo los cuerpos que algún día se entregaron en un beso.
Aunque trates de restar importancia, de nuestros cuerpos refulge polvo entregados al amor, por eso cuando salgo a la calle, o al parque, o al cine, o al fútbol, o a nuestro pueblo de tantos recuerdos, entre toda la bazofia denominada gente ¡sí, de la multitud! Te busco, busco tu nombre, tus ojos, tu rostro; busco tus recuerdos, esos que me retrasen la hora de mi muerte, busco tus labios, el centro de tu ombligo para poder soñar.

No, tranquila, no estoy loco –en camino puede ser- solo ando como perro tras tus ojos, tus ojos de almíbar, de crema pond´s. llegar a la tumba de tu desnudez, acariciar tus pómulos, susurrar un poema de Gastón Baquero a tus oídos, luego enroscarnos en un abrazo y bailar junto a Gardel un tango de pibe barrio.

¿Pero por qué no posas tu cuerpo en mi ventana? ¿o las garúas te asechan a esa cama donde dormitas? Pero tranquila, voy a dormir con mi cabeza sobre la almohada para pensarte; por eso, al cerrar mis ojos y entrar en la liturgia del sueño poder mirarte entre rosas. No ves que cuando te sueño tu rostro se viene en enigma postmoderno: en el CD, en la TV, en la PC y luego te acomodo en el baúl de mis recuerdos ¡Claro mi corazón! Junto a Aute, a Perales, a los Rollings, a Motley Crüe, y nuevamente, junto a Aute y tú mi labio perdido en algún monte pinteño, ese pueblo que vio nacer nuestro primer beso. ¡Qué bellos recuerdos! Por eso te quiero: por los recuerdos, los tuyos, los míos o sea los nuestros como un monte de melancolía en mi mano, nuestro saudade; te amo como a mis libros de Rimbaud, de Darío, de Erasmo; como a mi música, la de Chabela, la de Aute. Te amo como a mis películas de Einsesten, de Chaplin… ese amor mudo, iconoclasta.

Pero qué es el amor, o la sintaxis del amor, si un hombre no es correspondido por una mujer; solo una oración unimembre, sin núcleo. No has visto que en la oración el núcleo es fruto del sexo entre sujeto y predicado. Pero en ti no hay ni predicado, ni verbo, ni pubis… ni labios.
¿Pero para qué sirven los recuerdos? Sólo de pábulo para que la memoria y el ser humano se mantengan vivos. Para mí los recuerdos, tus recuerdos alimentan la garatusa de la lágrima que rosa mis mejillas coloradas, la mejilla andina; la wipala que es el color de mis ojos.

Lo único que avizora mi futuro es mi pasado, el paralítico que no tuvo agallas para ser hombre. En estos momentos sufro los espasmos de la muerte.

En una cajuela de moribundo las solapas que centellan mi niñez han llegado, ¡sí! Ese al que miras alado como la gaviota marina que vuela alrededor de su mito, tú eres mi mito, mi fantasía, mi fantasma de cártalos o la invención de Julio Verne, maestro del pasado futurista.
Eres mi eco perdido en la fragancia del viento que adormeció a Zeus. Pero no te desnudes todavía –dice Aute- espera un poco más. Tu cuerpo se presenta ante mis ojos como un relato sagrado, dramático, mágico. Tu cuerpo simboliza el pasillo de Carlota Jaramillo que se escuda en mi cuerpo.

Ella comenta con su voz profunda que no llore tanto por ti, pero no puedo, lo tengo que realizar, tengo que segar tu vida, la hora se estrecha cada vez más, me llega como ráfaga de metralleta; la que levantó Fidel y cumplió su sueño. Los sueños son los más próximos a la realidad, pero el mío se espabila como la palabra de Baudelaire en la letanía de Satán; ese poema que acongojó mi cuerpo. Ahora tú comienzas a tomar cuerpo de poema.

Ingreso sigiloso en ti, en el poema no escrito, hablado, besado. En tu cuerpo desintegro el presente y en cada línea que escribo avivo el pasado. Sólo déjame escribir. Cada palabra sintetiza tu cuerpo, tu sueño; esa cueva negra donde habitas, estertora.
Pero sigues sin contestar, y el sueño se va derritiendo al paso del reloj. En cada línea donde te voy dando forma de mujer apareces como el cigarro… consumiéndote de a poco y huyes agazapada de las volutas que se esparcen en el ambiente.

<> Grito despedido que profesa el poeta alemán, Rainer Rilke <> cegar a Eros, cegarte… suspendida a mi sueño.
Sé que no estás muerta, solo dormida. El cielo no cesa de llorar, se lamenta en esta despedida, garúas que buscan desesperadamente una palabra donde desplomarse serenamente. Háblame, aunque en códigos atentados por el furor del beso empedernido.

Sé que estás de espaldas, con la máscara arraigada al olvido, con tu boca despintada en el quejido de mi sollozo eterno. ¿Por qué no me contestas lágrima enferma, pálida, acre? Tu cuerpo va a permanecer inmóvil en el erial de este pueblo que no es tuyo, ni mío, de nadie. Tú no haces nada para escapar de la escafandra metálica que se ensoñó de ti. Música de gatos te acompañarán en esta tarde derruida por el clamor grotesco del maullido, agónico como tu rostro.

Sígueme hablando de ti, de tu niñez, de tu cuerpo para no olvidarte, para no imaginarme en otro cuerpo, en otra coraza. O mejor, no malgastes tu historia para ir reconstruyéndote de a poco, para no olvidarte, a los seres humanos no hay que malgastarlos, hay que sentirlos, a ti te siento, te siento junto a mi mano que acaricia tu cuerpo de lagarto mojado.
Pero háblame, déjame sentirte como se hace sentir el viento que toquetea mi cabello ensimismado, abrázame con esas manos que se apoyan en el fantasma que nos mira sollozando, bésame con esos labios derruidos por la ceniza que refrota de tu cuerpo y que huye agazapado de sirenios en el estómago. Ya no puedo más, estás ahí pero no te puedo tener, es algo así, mira mis manos, es algo así como está naranja que no tiene pepas, vacía, algo así como que existes pero sin alma.

¿Si hueles? es el aroma del licor que está apoderándose de otros cuerpos, igual al mío, igual al tuyo ¿si hueles? quiere asignarse en tus venas, transformarte en ese monstro melancólico que grita a los cuatro soles de la noche que defecan sobre las lagunas sobrias.
Maldito silencio que muere a cada voz que la noche desecha. Este silencio que se ha apoderado de nosotros. Yo hablo y tú escuchas, también viceversa –como diría Benedetti, el de los nombres incansables- tú hablas y yo escucho, pero a la final ninguno de los dos habla, tampoco escuchamos nada. Maldito silencio que bailaste en la niebla hasta encontrar un cuerpo. Maldito silencio que eres lágrima en el rostro del silencio.

Maldita tú y maldito yo que no podemos hacer nada en contra de este silencio que susurra en silencio. Pero para qué desordenar este silencio si tú estás sigilosa evadiéndome. Estás tan callada y quieta que no murmuras mi forma de venir vestido a mirar tu encuentro con el silencio. Esta corbata azul-ploma que tanto odiaste ahora no te hace ni fu.

Por esa quietud impávida la gente está huyendo y te levantan, te cargan sobre sus hombros y tú no piensas ni en reírte como si lo hubieras hecho ayer en la cantina del manungo. Y ni siquiera mueves tus manos para dedicarme esta danza provocativa que tienen las tachuelas que cubren las rosas que vigilan tu paso.

Y estás ahí, ingresando a ese agujero y el sueño de mi hueso imperceptible que te llama y tú no contestas

¿Será que mi sueño todavía no te inventa? ¿Por eso no contestas?
Por. Cristian López. T
Te busco dentro del silencio aparece en la Antología: Los Engendros de la Luna, que recoge los ganadores del concurso nacional de cuento y relato, realizado por El Taller Cultural Retorno, Casa de la Cultura Ecuatoriana.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Fondo de luz Piel de centeno, de Bolívar Flores



La poesía vuelve como la aurora y el ocaso, refería Jorge Luis Borges en una de sus Artes poéticas. Así mismo, admitía que el arte es como el río interminable que pasa y queda y es cristal de un mismo Heráclito inconstante. Palabras que permanecen simientes en la memoria, esto al abrir la poesía de Bolívar Flores, escrita desde 1975.

Bolívar, quien nació en la fría ciudad de Cayambe, por allá en 1952, recoge sus poemas en un libro pequeño y moreno. Curioso por la impresión que me causó la fotografía de entrada, donde una mujer da vueltas por un sendero oscuro sin darse cuenta que está sola como una piedra en la sombra, lo abro meticuloso e ingreso a un recóndito sagrado donde fantasmas pululan rodeando a la muerte, calmos con la esperanza de un grito salvador que los eleven hacia la búsqueda más alta del ser humano: la poesía.

Esa búsqueda, o mejor dicho llamamiento, en Bolívar Flores se convierte en testimonio de vida: No hubo sequía ni pobreza y era el paraíso/el lugar sagrado de la danza y la memoria. La añoranza al pasado, ese no permitir dejar morir los recuerdos en los recovecos del olvido. Además Bolívar Flores se inmersa en el lenguaje con una luz diáfana, translúcida en lo estético del lenguaje: de fácil comprensión: Al primer canto del gallo/las cocinas se despiertan/y la calle se convierte/en silbo de labradores. Poesía abierta, lúcida. Por ella recorren sueños de los años de la revolución, de las calles empolvadas de su pueblo (Santa Rosa de Cusubamba), el amor y el canto a la mujer.

Poesía que nos devela el paso de los años 80s. Grupos literarios que formaron revistas, ahora empolvadas en las letrinas del abandono, ahí aparecieron sus primeros textos, algunos en El Jardín de las Iguanas, del Instituto de Danza. Otras en la Banda Literaria y Deseábulos, de la Red Cultural Imaginar, libros colectivos que surgieron con una sola idea: Socializar la literatura y Bolívar Flores lo entendió bien, con un grito de carnaval dice: ¡Vengan, vengan todos!/¡Al poeta le ha nacido su mejor verso!



Poemario donde la voz se alza denunciando las atrocidades que cometieron gobiernos de turno, el poeta conoce que el silencio es olvido por eso: Cómo hablar de las flores/de los pájaros, las mariposas./Cómo hablar del día festivo, del compadre que viene/con su pañuelo al hombro, si el rato menos pensado/nos muerden un músculo, nos destornillan la vida. Así canta Bolívar a los esposos Restrepo-Arismendi, se acicala con su sufrimiento, pero no se cercena las palabras y denuncia a lo más alto del poder la injusticia que la historia ha lacerado al pueblo. Así el poeta del pueblo escudriña la realidad soslayada por los que están allá arriba, en ese cielo invisible. El poeta captura como buen fotógrafo el sollozo del pueblo y, lo más importante, está junto a él.

Mi verso es urgente llamado, nos dice Bolívar con su voz austera, así podemos percibir que el poeta no se da por vencido y lucha constantemente por alcanzar un país justo, el poeta con este poemario solo nos indica las ruinas en donde estamos estancados, nos acerca un pueblo herido y triste, pero no logra comprender por qué las cosas suceden así: La noche con su frío me ha golpeado/en plena cara.

¿Pero cómo nace el poema en Bolívar Flores?

La naturaleza, ese es el vehículo de la imaginación. Nos dice: ¿Sino qué es el arte?/exaltación psíquica/corporal/carnal/vaho transparente/deslumbrada metamorfosis… este cambio que sucede en su creación, del fuego a la tristeza. Leamos el poema frágil:

Hay días que amanezco delicado
frágil, casi inmóvil.
Tan poca cosa
que la desgracia llega a zarpazos
de repente
inoportuna
puñetera,
como si un hacha mohosa cayera del cielo
afiebrando los resortes del alma.


Si bien las llagas de la tristeza en el poeta aparecen como una ceniza nostálgica anhelando un cuerpo, una llaga que lo condena al vacío, el poeta intenta salir al tránsito del fuego: Encierro mis huesos con dos botones/paso la nariz por el espejo/tembloroso/apurado/salgo a la calle pegando alaridos… entre la condenación al verso y la libertad en la imaginación, Bolívar Flores transita en la dicotomía: ir y volver.

Es cierto que la poesía es subjetiva. Y la de Flores está sujeta a varias interpretaciones. El compromiso político, la extraña vivencia del ser humano en los años 80s, lo absurdo del mundo, la mujer, son temas recurrentes en la poesía de Flores, pero la originalidad del lenguaje es un recurso estilístico único y bien llevado.

El poeta maneja el lenguaje con una claridad y una soltura comprensibles, muchos versos surgen en mi cabeza: porque amanecí con muchos soles/bullendo en mi cabeza,/corrí aquella mañana/al portal del cementerio.

Con este libro: fondo de luz piel de centeno, Bolívar Flores se adscribe entre los poetas sociales en Ecuador, Alfonso Murriagui, Rafael Larrea, Jorge Enrique Adoum, Fernando Artieda y muchos que hicieron de la poesía un arma.

Además, en la poesía de Bolívar Flores se verá una vitalidad radiante que pervive en la política. Experiencia y pensamiento coadyuvan en versos comunicantes:

Desgarrada la especie camina el hombre/
buscando su memoria entre las latas/
humo, asfalto y amargura


Como una especie de epílogo diremos que la es(t)ética es volver al lector a una realidad siniestra y que no debe mancillarse al olvido, así en esta palabra debemos resumir esta antología: honestidad para su pueblo y para consigo mismo. Es el lector quien tendrá la última palabra.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Lanzamiento del libro "Engendros de la luna"


El Taller Cultural Retorno, organizador del concurso, presentará el jueves 9 de septiembre, a las 19h00, en la sala Benjamín Carrión de la Casa de la Cultura, el libro Los engendros de la luna, con los textos de los ganadores del certamen literario.



Los 11 concursantes seleccionados por el Jurado calificador son: Rocío Soria, Juan Secaira, Hernán Hermosa, Sharvelt Kattán, Edison Paucar, María José Hidalgo, Antonio Zea, Miguel Samaniego, Cristian López, Mirian Félix y Alejandra Soriano.



Cada participante ganador del concurso recibirá como premio un lote de libros (10 ejemplares) y el diploma respectivo, a nombre de los organizadores.



Vida muerte bella, Cinturita de avispa, El fin de cigarro, Engendros de la luna, El nido vacío, Rana, son algunos títulos de los textos seleccionados por el Jurado que estuvo integrado por Ramiro Caiza, Elsy Santillán y Benjamín Balmes (cubano), y que son publicados en una antología.



Oswaldo Mantilla Aguirre, director del Taller, se siente satisfecho por el trabajo que viene desarrollando esta organización. “Este es el tercer concurso literario organizado, segundo en narrativa”, señala Mantilla, al tiempo de agradecer por la acogida al referido evento.